7 de febrero de 2019

La revista "Satiricón" digitalizada y al alcance de todos!


El Archivo Histórico de Revistas Argentinas (AhiRa) esta conformado por docentes e investigadores de distintas disciplinas —letras, historia, ciencias de la comunicación—, interesados en el estudio de la prensa, las revistas culturales y las publicaciones periódicas en diálogo con los debates estéticos, políticos e ideológicos de la historia cultural argentina. Así reza su presentación en el sitio de AhiRA.

Al sitio suben revistas culturales de todas las épocas y recientemente publicaron toda la colección completa de la revista Satiricón, creada por Oskar Blotta (hijo). Se pueden ver, y descargar, sus 26 números + 3 especiales desde esta página: Satiricón.



Navegando el sitio, también se puede leer/descargar la colección completa de El Péndulo, de Andres Cascioli y Marcial Souto !

A continuación les dejo la descripción de la mítica Satiricón, realizada por la gente del AhiRA:

Toda la existencia de la revista Satiricón estuvo signada por su convulsionado contexto político. El primer número apareció el 10 de noviembre de 1972, es decir, una semana antes del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. El último número apareció en marzo de 1976, a pocas horas del golpe de Estado. En medio, sufrió limitaciones, censuras, prohibiciones y clausuras de todos los gobiernos, en especial, el de Isabel Perón y López Rega, cuando Satiricón debió interrumpir su publicación durante más de un año (el número 22 salió en septiembre de 1974; el siguiente, en diciembre de 1975). 
Fundada por Oskar Blotta (h), con la colaboración de Andrés Cascioli como director de arte, la revista contó en sus inicios con humoristas experimentados como Basurto, Oscar Blotta (padre), Miguel Brascó, Flax y Faruk (Lino y Jorge Palacio), José Miguel Heredia, Landrú o Siulnas. Sólo unos pocos de estos, como Dante Panzeri, Oski y César Bruto, continuaron trabajando en ella a medida que su humor, poco a poco, se volvía más ácido e irreverente. El equipo incluyó entre los dibujantes, además de sus directores, a Aldo Rivero, Amengual, Bróccoli, Caloi, Ceo, Crist, Fernández Branca, Fontanarrosa, Garaycochea, Grondona White, Ibáñez, Izquierdo Brown, Killian, Limura, Napoleón, Ortiz, Pérez D’Elías, Rafael Martínez, Sanzol, Tomás Sanz, Viuti; y, entre los redactores, a Carlos Abrevaya, Alejandro Dolina, Alicia Gallotti, Viviana Gómez Thorpe, Ernesto Guelperín, Jorge Guinzburg, Mario Mactas, Ricardo Parrotta, Carlos Trillo y Carlos Ulanovsky.
Como señala Mara Burkart en De Satiricón a HUM®. Risa, cultura y política en los años setenta (Buenos Aires, Miño y Dávila, 2017), con la aparición de Hortensia en Córdoba en 1971 y de Satiricón en Buenos Aires en 1972, “irrumpió una nueva generación de humoristas. Estos impusieron nuevos estilos gráficos y temáticos que reactivaron tipos de comicidad que hasta ese entonces estaban replegados como la sátira política y el humor negro, a la vez que renovaron el humor costumbrista. Rápidamente Satiricón se transformó en un boom editorial y en una revista faro para humoristas, periodistas y para otros emprendimientos editoriales que surgieron en esos mismos años”. En efecto, las tiradas llegaron ser de 250.000 ejemplares, según se declara a comienzos de 1974. 
En diciembre de 1973 la revista editó un número extraordinario y en 1974 tres revulsivos suplementos titulados Los humores de Satiricón: Humor Negro 1 (febrero), Humor Negro 2 (junio) y Humor Chancho (agosto). Para octubre estaba anunciado el cuarto suplemento, Humor Social, que no llegó a aparecer porque sobrevino la larga clausura de 1974-1975. Se produjo entonces una diáspora en la redacción. Sus integrantes derivaron a otros proyectos en competencia: Chaupinela y Mengano. Al fin, Satiricón regresó con un diseño renovado, nuevas secciones y nuevos colaboradores. La secretaría de redacción estaba a cargo de Rolando Hanglin, quien la orientó hacia posiciones más reaccionarias, como lo muestran las entrevistas a Francisco Manrique y Álvaro Alsogaray, la inclusión de redactores como Pepe Peña y Bernardo Neudstadt y la nota en que el propio Hanglin proclama, sin ironía, que ha sonado “La hora del macho” (nº 25, febrero de 1976). Aun así, el proyecto de Satiricón era demasiado irreverente para esos tiempos convulsos, y esta etapa duró sólo cuatro números.

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