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7 de febrero de 2019

La revista "Satiricón" digitalizada y al alcance de todos!


El Archivo Histórico de Revistas Argentinas (AhiRa) esta conformado por docentes e investigadores de distintas disciplinas —letras, historia, ciencias de la comunicación—, interesados en el estudio de la prensa, las revistas culturales y las publicaciones periódicas en diálogo con los debates estéticos, políticos e ideológicos de la historia cultural argentina. Así reza su presentación en el sitio de AhiRA.

Al sitio suben revistas culturales de todas las épocas y recientemente publicaron toda la colección completa de la revista Satiricón, creada por Oskar Blotta (hijo). Se pueden ver, y descargar, sus 26 números + 3 especiales desde esta página: Satiricón.



Navegando el sitio, también se puede leer/descargar la colección completa de El Péndulo, de Andres Cascioli y Marcial Souto !

A continuación les dejo la descripción de la mítica Satiricón, realizada por la gente del AhiRA:

Toda la existencia de la revista Satiricón estuvo signada por su convulsionado contexto político. El primer número apareció el 10 de noviembre de 1972, es decir, una semana antes del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. El último número apareció en marzo de 1976, a pocas horas del golpe de Estado. En medio, sufrió limitaciones, censuras, prohibiciones y clausuras de todos los gobiernos, en especial, el de Isabel Perón y López Rega, cuando Satiricón debió interrumpir su publicación durante más de un año (el número 22 salió en septiembre de 1974; el siguiente, en diciembre de 1975). 
Fundada por Oskar Blotta (h), con la colaboración de Andrés Cascioli como director de arte, la revista contó en sus inicios con humoristas experimentados como Basurto, Oscar Blotta (padre), Miguel Brascó, Flax y Faruk (Lino y Jorge Palacio), José Miguel Heredia, Landrú o Siulnas. Sólo unos pocos de estos, como Dante Panzeri, Oski y César Bruto, continuaron trabajando en ella a medida que su humor, poco a poco, se volvía más ácido e irreverente. El equipo incluyó entre los dibujantes, además de sus directores, a Aldo Rivero, Amengual, Bróccoli, Caloi, Ceo, Crist, Fernández Branca, Fontanarrosa, Garaycochea, Grondona White, Ibáñez, Izquierdo Brown, Killian, Limura, Napoleón, Ortiz, Pérez D’Elías, Rafael Martínez, Sanzol, Tomás Sanz, Viuti; y, entre los redactores, a Carlos Abrevaya, Alejandro Dolina, Alicia Gallotti, Viviana Gómez Thorpe, Ernesto Guelperín, Jorge Guinzburg, Mario Mactas, Ricardo Parrotta, Carlos Trillo y Carlos Ulanovsky.
Como señala Mara Burkart en De Satiricón a HUM®. Risa, cultura y política en los años setenta (Buenos Aires, Miño y Dávila, 2017), con la aparición de Hortensia en Córdoba en 1971 y de Satiricón en Buenos Aires en 1972, “irrumpió una nueva generación de humoristas. Estos impusieron nuevos estilos gráficos y temáticos que reactivaron tipos de comicidad que hasta ese entonces estaban replegados como la sátira política y el humor negro, a la vez que renovaron el humor costumbrista. Rápidamente Satiricón se transformó en un boom editorial y en una revista faro para humoristas, periodistas y para otros emprendimientos editoriales que surgieron en esos mismos años”. En efecto, las tiradas llegaron ser de 250.000 ejemplares, según se declara a comienzos de 1974. 
En diciembre de 1973 la revista editó un número extraordinario y en 1974 tres revulsivos suplementos titulados Los humores de Satiricón: Humor Negro 1 (febrero), Humor Negro 2 (junio) y Humor Chancho (agosto). Para octubre estaba anunciado el cuarto suplemento, Humor Social, que no llegó a aparecer porque sobrevino la larga clausura de 1974-1975. Se produjo entonces una diáspora en la redacción. Sus integrantes derivaron a otros proyectos en competencia: Chaupinela y Mengano. Al fin, Satiricón regresó con un diseño renovado, nuevas secciones y nuevos colaboradores. La secretaría de redacción estaba a cargo de Rolando Hanglin, quien la orientó hacia posiciones más reaccionarias, como lo muestran las entrevistas a Francisco Manrique y Álvaro Alsogaray, la inclusión de redactores como Pepe Peña y Bernardo Neudstadt y la nota en que el propio Hanglin proclama, sin ironía, que ha sonado “La hora del macho” (nº 25, febrero de 1976). Aun así, el proyecto de Satiricón era demasiado irreverente para esos tiempos convulsos, y esta etapa duró sólo cuatro números.

25 de junio de 2009

Oskar Blotta recuerda a su amigo Andrés Cascioli

“ No era un cómico. Yo más bien lo recuerdo como un tipo afable, simpático y muy cariñoso”. Con estas palabras, el historietista Oskar Blotta definió Andrés Cascioli, su amigo y ex socio de las revistas Satiricón y Humor Registrado, que murió hoy, a los 73 años, producto de un cáncer.

“No quisiera decir lo convencional que se dice siempre... O sí: era un familiar y un artista inmenso, un hermano. Lo conocí en la adolescencia y me di cuenta que era un tipo extraordinario”, rememora Blotta en diálogo telefónico con Perfil.com.

Cascioli fundó en 1972, junto con Blotta, la revista Satiricón y en 1978, Humor Registrado. En torno a Humor, dio vida a Ediciones de la Urraca, sello que editó más de un decena de revistas entre ellas El Péndulo, El Periodista de Buenos Aires, Humi y Fierro. “Era un trabajador compulsivo, muy tenaz y altamente trabajador, siempre dispuesto a dibujar”, señala Blotta. Y dice que muchas veces quedaron noches enteras dibujando. “Fuimos muy compinches”.

Además de la amistad, dice Blotta, “ nos unía el amor por el dibujo y la mutua admiración”. Y recuerda que lo apodaban “Tano”. “Los dos veníamos de familias italianas, y viste que siempre se dice que los italianos son muy demostrativos... él era así”, señala.

Además, el dibujante y ex socio de Cascioli lo recuerda también por sus dotes de cocinero. “Venía mucho a visitarme a mi casa de Pinamar con su mujer y su hija. Era muy activo en la cocina, y como buen 'Tano', amasaba ravioles y pizzas”, rememora.

Blotta habló por última vez con su amigo la semana pasada, y lo vio hace cerca de un mes. “ Lo escuché y lo vi muy mal. Ya no era él, estaba muy dolorido, muy debilitado...”, dice Blotta, con vos ronca y entrecortada, antes de terminar la conversación con Perfil.com.

Se fue otro grande, se nos fue Andrés Cascioli


Me acabo de enterar hace minutos. Realmente es una noticia muy triste, todas estas noticias son tristes, pero esta lo es un poco más.
No puedo escribir nada ahora, es muy triste.

Aquí transcribo la presentación de su sitio:
Se inició en el diseño publicitario y el dibujo de historietas, dirigió agencias y títulos en esos campos. En 1972 fundó, con Oskar Blotta, la revista Satiricón y en 1978, Humor Registrado.
En torno a Humor, dio vida a Ediciones de la Urraca, sello que editó más de un decena de revistas entre ellas El Péndulo, El Periodista de Buenos Aires, Humi y Fierro.
A fines de 1980 la Biblioteca del Congreso de los EE UU adquirió cuatro de sus originales. En 1982 recibió por Humor el premio a la Mejor Revista Satírica del Mundo, en Italia. Ese mismo año la Asociación de Dibujantes de la Argentina lo distinguió como Caricaturista del Año.
En 1996 creó para el Grupo de Revistas de La Nación "La Nación de los Chicos", y dos años después armó el proyecto y el equipo para la edición argentina de RollingStone. En 2001 creó y dirigió la revista El Cacerolazo, de Editorial Perfil.
En 2005 editó La revista Humor y la dictadura, volumen que presenta las mejores páginas de esa revista legendaria en el período mencionado, y en 2006, 30 años de Humor Político, libro con su obra política entre los años 1976-2006. Expuso una muestra de este último material –-124 originales- en el Palais de Glace, Buenos Aires.

8 de enero de 2009

La Historia de HUMOR (cuarta parte)

Nota aparecida en la revista HUMOR n° 221 de Junio de 1988, conmemorando los 10 años de esta revista. AC: Andres Cascioli / TS: Tomás Sanz

Muchos se preguntan hoy, sospechando que contabas con algún tipo de apoyo, cómo pudo salir, cómo pudo existir en esos años una revista como "Humor"...
AC: Yo todavía realmente lo sé; supongo que se dieron cuenta tarde de lo que representaba "Humor", o cómo estaba creciendo. Porque la habíamos presentado como una revista de humor,
también. Salimos con ese nombre para que no nos "descubrieran", para usarlo un poco como máscara, creo que funcionó durante un tiempo. Cuando la revista se empezó a tener en cuenta, como el caso de Harguindeguy que sabemos que la tiró arriba de una mesa en una reunión de gabinete insistiendo en que había que prohibirla, creo que ya era tarde, porque era una revista de 250 mil ejemplares, muy popular. En octubre del '82, cuando se acercó la gente y los políticos a apoyarnos, ya era casi inatacable, ya era muy fuerte, era tan fuerte que estaba decidiendo cosas...

Y era muy conocida en el exterior también...
AC: Sí, en el '82, en Italia, nos dieron un premio como la mejor revista satírica del mundo. En octubre, cuando viene toda esa gente a defender la publicación, yo estaba recibiendo el premio en Italia. Nos escribían de todo el mundo. Estábamos haciendo reportajes con alguna gente de afuera; vos te acordás que la gente de derechos humanos a todo aquel que traían de afuera lo acercaban a "Humor" primero...

Y el caso de Joan Baez, a la que entrevisté. Cuando vino acá nadie la quiso atender, no salió ni una línea de ella en ningún otro lado...
AC: Claro, recuerdo también que estuve una vez en una reunión en la que había un sacerdote al que le gustaba la publicación. Y yo le dije que quería tener la experiencia de hacer un reportaje con un sacerdote. El decía que era una revista anticatólica, que ningún sacerdote se iba a animar a poner la cara en ella, pero el primero que aceptó fue Hesayne.

Sí, después vinieron Puigjané, Novak...
AC: Y uno de los grandes reportajes a un sacerdote fue al padre Federico Richards...
Gran personaje... Es decir, gente comprometida, y además tenemos que recordar el papel que jugó la Iglesia progresista con relación a los desaparecidos, cómo ayudó y profégio a tanta gente.
AC: Los que manejaban la Iglesia estaban muy comprometidos con el poder e intentaban en todo momento atacar a esta publicación. La mayoría de los problemas de censura que tuvimos provinieron de grupos de la Iglesia.

¿Qué juicios perdiste?
AC: Ninguno...

¿Te acordás cuántos tuviste?
AC: Creo que durante el Proceso tuve más de treinta; y algunos notorios como el de Bignone, por ejemplo; de la Junta de Comandantes, del comandante en Jefe del Ejército, de mucha gente de los grupos de ultraderecha que después aparecieron en la democracia como golpistas.
TS: Hay episodios graciosos con relación a eso. Luego del secuestro del número 97, en enero del '83, en cuya tapa estaban la Justicia y Nicolaides andando en patineta y cayéndose, como un símbolo de que la Justicia funcionaba mal, iniciaron juicio y tuvimos una audiencia con los abogados de la parte querellante — es decir, la Junta de Comandantes — en una causa que atendía el juez Salvi. Esas audiencias, sin contar el riesgo que significaban, llegaban a tener aspectos pintorescos. Porque la argumentación de los abogados sebasaba en que era imposible imaginar que todo un general de la Nación, el comandante en Jefe, no supiera conducir un elemento tan simple como una patineta, y era ya de por sí una ofensa y una injuria. Eso leído en el ambiente serio de una audiencia, era una cosa muy difícil de soportar. Nosotros procurábamos no mirarnos, porque estábamos por largar la carcajada.
AC: Salvi salió un momento de la sala, y después nos contó que fue a reírse afuera... Ese juicio está todavía pendiente... Usaron varios métodos contra nosotros. Uno de ellos fue, como te decía, el de los juicios. Después, como no salían los fallos, tardaban mucho, creo que no aguantaron más y el número 97 lo arrancaron de las máquinas, prácticamente. Eso también les salió mal, porque conseguimos un recurso de amparo. En Tribunales todavía existía gente que quería hacer justicia realmente. Y luego intentaron hacer juicio por cada una de las publicaciones que salían. Primero fue el número 97, y después parece que la mecánica era hacerle juicio al 98, al 99, y suspender de a poco la publicación. Y conseguimps ese recurso de amparo que nos protegió el número siguiente, el 98, en el que hicimos a los tres comandantes como monos, en la tapa.

Ciegos, sordos y mudos...
AC: Sí, sí... y creo que fue una de las grandes pegadas de la revista; agotamos toda la tirada, de ese número no queda nada... Hubo otras cosas que pasaron con el número 97, que el gobierno decidió secuestrar de las máquinas. En Fabril, donde imprimíamos, logramos ter¬minar 100 mil ejemplares, que fueron distribuidos en Capital. La policía intentó secuestrarlo, pero tengo que reconocer que se portó muy bien el Cholo Peco, que dirigía el gremio de la distribución. Me dijo que de cualquier manera iba a ubicar la revista; si no era en los kioscos, en los negocios cercanos. Y ahí fueron, por indicación dé los canillitas, los que querían conseguir la revista, a comprarla en tiendas, cafés y lugares rarísimos. Los pocos que quedaron en los kioscos —unos 4 mil— fueron secuestrados. Y vendimos los 96 mil restantes.

Un poco antes de las elecciones del '83, la revista, que hasta ese momento se había mantenido muy independiente, tomó otro giro. La gente peronista que leía la revista se siente un tanto defraudada porque dice que hay un brusco cambio editorial y un gran apoyo al radicalismo. ¿Qué fue lo que pasó?
AC: No, creo que hay cierta confusión. Los enemigos o la gente con la cual estábamos enfrentados siempre fueron los mismos; creo que integraban distintos partidos políticos, pero creo que si hubo un enfrentamiento fue con el fascismo, y había grupos dentro del peronismo que querían reeditar viejas experiencias. Uno de los casos fue Herminio Iglesias; y con algunos de esos grupos, especialmente el comandado por el, sí tuvimos problemas serios. Nosotros lo atacábamos directamente desde la publicación, en la que, tanto antes como ahora, siempre hubo una actitud pluralista: como hay peronistas, hay radica¬es, algunos liberales y gente de izquierda. Pero uno de los casos curiosos de esa época fue que la mayoría de los columnistas se decidió por Alfonsín... Tenían total libertad para publicar lo que quisieran, nunca censuramos nada. Fue decisivo el caso de Enrique Vázquez, quese decidió por el radicalismo; o el de Gregorich, Kovadloff, Aída Bortnik, Pacho O'Donnell, que estuvo poco tiempo en la revista... Todos ellos apoyaron al gobierno de Alfonsín, y eran columnistas de "Humor" que ya tenían prestigio. No fue apoyo de la revista, fue de algunos de sus columnistas que después se jugaron y hasta integraron el gobierno de Alfonsín; y entendieron que debían alejarse de la revista, por esa causa.
TS: También hubo otros tipos muy importantes para la revista, como Osvaldo Soriano, por ejemplo, que no se puede decir que haya saludado el triunfo del radicalismo, al contrario...
AC: Sí, y también el caso de José Pablo Feinmann que en todo momento estuvo al lado del peronismo. Yo creo que, como después se comprobó, buena parte de la Argentina veía en Alfonsín al futuro presidente, y a parte de quienes publicaban acá les pasó lo mismo. Después, debo reconocer que si alguna gente se acercó a la publicación en los momentos difíciles, y quizá también porque nos consideraban afines al proyecto político de ellos, fueron los radicales. Estuvieron muy cerca de la publicación; después del '83 no lo estuvieron tanto... Me acuerdo que hasta participamos un día en un acto en el teatro Coliseo; fuimos todos los integrantes de "Humor" y dimos una especie de charla para los radicales, nuestra charla habitual que era contra el gobierno militar. Pero la Coordinadora lo utilizó como propaganda de su sector político. Llamaron tanto los radicales como los peronistas á dar charlas. Quizás por ese enfrentamiento con algunos grupos de peronistas que después los seguimos teniendo pese a que nosotros nos distanciamos bastante del gobierno radical. Y nosotros seguimos haciendo "Humor" con gente del peronismo, que el mismo peronismo separaba de su nuevo proyecto renovador.

¿Cómo te fue, concretamente, con el radicalismo en éstos casi cinco años?
AC: No me fue nada... Recuerdo que de entrada intenté que el radicalismo apoyara algunos proyectos culturales. Nosotros necesitábamos tener una buena imprenta y no pedíamos un regalo sino buenos créditos, pero... del gobierno no conseguí nada. Recién ahora, a raíz de los diez años, creo que se preocupó gente del gobierno por reconocer la publicación. Me parece que "Humor" se lo merece; hizo mucho para que llegáramos como llegamos, bastante sanos, a la democracia. Hizo bastante, por medio de aquellos columnistas, para que triunfara el doctor Alfonsín. En ese momento los jóvenes seguían mucho las columnas de Vázquez, especialmente, y Enrique decididamente apoyó a Alfonsín. Y supongo que debe haber habido un millón de votos de parte de nuestros lectores.

¿Qué pasó, Tomás, en la redacción a partir de la democracia? Las ventas bajaron y se hizo más complicado seguir haciendo "Humor" con un gobierno democrático.
TS: Claro, empezó el reacomodamiento político en libertad, y la gente ya no tuvo esta publicación como bandera, como único medio que decía lo que ellos no podían decir. En otras publicaciones empezaron a aparecer tardíamente, y a lo sabemos, denuncias y críticas al Proceso. Se produjo el reacomodamiento de algunos colaboradores, hubo quien se refugió en las estructuras partidarias, gente que se empezó a definir por uno u otro partido, y empezaron también algunas polémicas saludables entre lectores, y entre gente que ya tomaba partido, aun colaborando para la revista.

¿Ha habido pataleo de políticos por alguna tapa o alguna nota?
TS: No, desde el '83 no recuerdo un caso preciso... Alfonsín ha salido mil veces caricaturizado...
AC: No, no... por notas puede ser, pero los dibujos me parece que no molestan ... Hubo un caso de fastidio, nos llegaron los rumores, del canciller Caputo, con la "capureta"... una careta con su nariz y anteojos...

Recién Tomás hablaba de la aparición tardía de denuncias y críticas por parte de otros medios. Alguna vez vos lo llamaste la aparición de la "competencia desleal".
AC: Ah, sí, por supuesto... Nosotros en su momento sacamos un suplemento dentro de la revista, donde hablábamos del periodismo del Proceso, "la prensa canalla'' se llamaba. De los medios conocidos que ahora apoyan a la democracia allí mostramos qué hicieron durante el Proceso. Recuerdo "La Semana", cuando acusó de comunistas a una serie de personajes en la portada... Recuerdo cómo muchos "ganaron" la guerra de las Malvinas en las tapas de las publicaciones... O el juicio que tiene contra Vigil una secuestrada de la ESMA, sacada de la cárcel para hacer una nota contra los subversivos; porque se decía que su hijo era subversivo, y bajo amenazas ella tuvo que reconocer que eran un peligro para la Nación, para el gobierno militar, o para Vigil... Bueno, hay gente que tiene buena memoria y eso que publicamos lo tuvo en cuenta, y lo tendrá. Otra gente no, en su momento, cuando "Humor" hablaba y se jugaba, tal vez la apoyaron; y con la democracia, en esta época, comprarán revistas como "Flash" o como Gente"...

¿Hay temas vedados para la revista?
AC: Cuando era más perseguida por el gobierno militar que amenazaban con prohibirla, una decisión editorial que tomamos fue sacarle toda connotación con el sexo. Me acuerdo de la historieta"Paja Brava", de Fabre y Tabaré; algunas notas de redactores sobre sexo..., todo eso decidimos sacarlo de la revista, y se me ocurrió hacer "Sex-humor". Una cosa era que a nosotros nos acusaran, secuestraran o nos hicieran juicio por el tema político, y otra era una acusación por supuesta pornografía, porque todo aquel a quien se lo acusa de nacer pornografía, termina no siendo defendido por nadie.

Hoy "Humor" cumple diez años y muchas cosas han cambiado. Esta revista permitió que aparecieran otras, solventar otros proyectos que eran interesantes pero que tal vez no tenían demasiados lectores, y vos te has convertido en un editor importante, con una historia y una trayectoria. ¿Cuáles siguen siendo ios riesgos de ser un editor ahora?
AC: Los riesgos son muchos porque es imposible trabajar con estas tasas de interés, con la inflación que existe, y con algunos monopolios que deciden cuánto va a valer el papel mañana. Nosotros estamos trabajando muy sobre el filo de la navaja, no sabemos qué precio tiene el papel, por ejemplo... Sále la publicación y al otro día nos aumentan el papel un 25%, y no hay ningún control. La revista no puede valer lo que debiera si la aumentáramos como suben los sueldos por el costo de vida, o como sube el papel... que aumentó más del 200% en lo que va del año. La imprenta está aumentando prácticamente dos veces por mes. Pero no se pueden cargar esos aumentos sobre la revista porque no se vendería; la gente no tiene plata, está todo muy mal. Prácticamente estamos cambiando la plata, y en algunos casos hasta se pierde con las publicaciones. Más que nacer proyectos y pensar en el futuro, creo que la mayoría de los editores están aguantando...

Pero vos igual seguís pensando en el futuro...
AC: Sí, igual tenemos proyectos, bueno, confiamos en el país... pese a todo... Pero mejor no te los cuento... (risas) para que Jorge Pontevecchia, de Perfil, no se los copie, como cuando sacó "Magazine", que fue un fracaso, y quiso llevarse — comprar, bah— a los redactores y dibujantes de "Humor"...

¿Has ganado mucha plata, Andrés?
AC: No, no, creo que como tuvimos aciertos, como en el caso de' 'Humor'', cometimos algunos errores; de los que no estoy arrepentido. Por ejemplo, como "Humor" estaba tan sola, intentamos durante el gobierno militar un proyecto como "Humi", que fue una revista que empezó muy bien. Parecía que hasta iba a ser un buen negocio, pero me interesaba porque era un proyecto cultural maravilloso. Las únicas revistas de ese género que había estaban en manos de editores a los que creo no les interesan para nada los chicos de nuestro país. Soportamos el ataque del gobierno a "Humi"; hubo chicos que fueron sancionados porque forraban con páginas de "Humi" sus cuadernos. Vinieron madres acá, llorando, porque echaron a algunos chicos de las escuelas, y bueno, "Humi" llegó a venderse muy poco siendo, creo, una de las mejores revistas que se hicieron en el país. Pero no llegaba a los kioscos, tenían dificultades para ser distribuida. En algunas escuelas acosaban a los chicos, en otras aconsejaban comprar "Anteojito" o "Billiken"...
Obligaban a los chicos a pegar figuritas de esas revistas, parece que no servían las que salían en "Humi'. Bueno, con "Humi" se ha perdido mucha plata... Otro proyecto que salió muy mal fue la revista literaria 'El Péndulo', un fracaso... Hicimos "Superhumor", que fue el antecedente de "Fierro". Yo creo que, pese a las dificultades que tienen para venderse, si no se hicieran revistas como esas dejarían también de publicar los grandes dibujantes argentinos que aparecen. Por ejemplo, "El Péndulo", que empezó saliendo con los mejores cuentistas del mundo —y era muy costoso comprar ese material internacional—, terminó en su último número teniendo casi el 50% de material argentino; aparecieron escritores argentinos de ciencia ficción, que casi no nabía. Una vez que aparece el medio aparece la gente; y para que esa gente esté en el país y se desarrolle en el país, tienen que aparecer los medios. Entonces, se hicieron estos intentos... Fueron proyectos fracasados y se pagaron con el éxito de' 'Humor'

¿Qué evaluación podes hacer ahora de "El Periodista"?
AC: Fue también, económicamente, uno de los grandes fracasos de la editorial. Hasta hoy "El Periodista" vive de lo que ganan "Humor" y "Sexhumor". La pérdida fue muy grande, pero creemos mucho en esa publicación. Creemos que va a ser la gran revista de política e interés general del futuro. Este país un día va a salir adelante, y necesitará tener una revista progresista; y creemos que esa revista es' 'El Periodista''...

Insisto. ¿Tenes, además, algún proyecto para el futuro?
AC: Y, en carpeta debo tener veinte proyectos, pero con el país en estas condiciones no se pueden hacer. Una cosa que es incomprensible para nosotros, y estamos insistiendo ante alguna gente del gobierno para solucionarlo, es la importación de papel a la Argentina. El papel argentino está manejado por pequeños monopolios que ponen el precio que quieren, están protegidos por el gobierno, y están haciendo un papel muy malo. Las grandes empresas, en lugar de mejorar la calidad lo que hicieron fue meterse la plata en el bolsillo, llenarse de deudas y no enriquecer el parque industrial. En Chile se imprimen como tres millones de revistas mensuales, argentinas. Hay algunas que no tienen ni oficina de redacción en la Argentina, como por ejemplo "Muy interesante": las películas —los grabados, digamos— llegan de España, van a Chile, se imprime allí y entra sin ningún impuesto al país, y se distribuye y se vende en los kioscos argentinos; además no tienen personal, no son fuentes de trabajo aquí.

¿Qué cantidad de personal hay en "La Urraca"?
AC: En la actualidad tenemos un personal fijo de 127 personas, y debe haber unos doscientos colaboradores. Te sigo contando: hay otras revistas, como "Selecciones"; cuya redacción se hace afuera, las películas también, van a Chile, y de Chile entran acá sin ningún impuesto. y son revistas que se venden mucho en el país. Editoriales que no tienen personal rijo, que con cinco personas solucionan todos sus problemas de edición, compiten deslealmente con empresas que tienen gran cantidad de personal y muchos gastos fijos. Y el gobierno no hace nada ante este problema. La solución está en que le quiten el impuesto al papel importado con el que se imprimen estas revistas —un papel que no se hace en el país— lo que también obligaría a los papeleros argentinos a mejorar la calidad y a hacer ese papel que se utiliza en todas las revistas del mundo. Es un papel de 60 gramos, liviano, brillante, en el que se puede imprimir bien, que no arruina las máquinas como el papel que tenemos que utilizar nosotros.

Ahora, un poco de nostalgia de estos diez años. ¿Qué es lo que más añoras de lo que fue la revista, de ese pasado humilde de "Humor", en relación con lo que es hoy?
AC: Yo creo que el pequeño grupo de amigos que todavía está, pero con el que ya no tenemos la misma relación de antes... Salíamos a comer todos los días juntos, hasta nos veíamos a la salida del trabajo con esposas e hijos, nos encontrábamos en exposiciones de humor, hacíamos reuniones muy seguido... Ahora hay muchos "extraños" dentro de la editorial. Hace poco, hasta hicieron una campaña algunos grupos, que no se de dónde provienen tampoco, que le facilitaron material mentiroso a periodistas como Carlos Várela, que habló por radio contra la editorial. Te imaginas, la derecha va a hacer cualquier cosa con tal de atacarnos... Me gustaría que la editorial no fuera tan grande... hacer "Humor" como la hacíamos en el '82, con el grupo más pequeño. Pese a lo que te decía antes, estoy casi arrepentido de haber hecho una empresa medianamente grande. Tengo problemas empresariales, me estoy dedicando a ser más empresario que dibujante o a dirigir la revista; mis problemas ya son otros... No dibujo casi, y quisiera volver a dibujar, volver a sentarme en las reuniones creativas sin tener que levantarme para hablar por teléfono o para reunirme con gente.,'.

¿Y vos, Tomás, que añoras de esos años de oro?
TS: Yo tengo una sensación parecida. Hoy hemos hecho una revisión, a la fuerza medio desordenada, y siempre aparecen omisiones; no es un pantallazo de todo lo que pasó, y de todos los que pasaron por acá. Pero está el recuerdo de gente con la que a uno le ha gustado mucho trabajar, y con la que se ha identificado; tipps que por méritos propios se han consolidado más en la revista y que de ahí, incluso, saltaron a otras realizaciones como el negro Dolina, por ejemplo, un tipo tan talentoso que se esta revelando recién ahora. O el orgullo de tener dibujantes como Grondona, como Ceo, Fati, Nine, Fortín, y tantos...
AC: De los dibujantes hablamos poco, es verdad... Alguien a quien habría que reconocerle todo lo que hizo durante estos diez años, es Ceo. Estuvo desde el primer momento, cada vez dibuja mejor, es un profesional que nunca falla.

¿Te ha cambiado mucho la vida, Andrés, en estos diez años?
AC: Sí, sí, me cambió mucho... Han pasado muchas cosas, hubo algunas pérdidas... como cuando Horacio Altuna dejó de publicar' 'Las puertitas del señor López' ; nos habíamos encariñado mucho con la historieta y lamentamos mucho esa deserción, porque él se fue a Europa. Izquierdo Brown, que por no se qué cosa interior dejó de dibujar. Ahora estamos tratando de recuperarlo para la revista. En este número reaparecen algunos amigos que estuvieron con nosotros, como Soriano, Gregorich, Kovadloff...
Sin ponernos sentimentales, hoy, a diferencia de hace diez años, tenemos muchas cosas que festejar...
AC: Sí, tenemos que festejar que llegamos con esta publicación hasta donde estamos hoy. Y yo festejaría también que pese a que no tenemos la tirada que alcanzamos antes y a que tal vez hayamos perdido algunos de esos lectores tan fanas y seguidores, hemos ganado la democracia. Y en el festejo incluyo la creencia de que la revista está mejor de lo que fue en aquella época. Es más madura, más '"seria''... Como revista de calidad, creo que "Humor'' tiene un futuro muy promisorio.
TS: Y si te parece, Mona, yo cierro la charla. Tarde, como siempre, como ciérro mis entregas de ''Pelota''. Vanidades aparte, creo que "Humor" ya integra la lista de las mejores revistas políticas y de humor que se han hecho aquí. (Bah, ahora que apagaste el grabador y esto no sale publicado, te digo que es la mejor de todos los tiempos...)


Mona Moncalvillo

23 de diciembre de 2008

La Historia de HUMOR (tercera parte)

Nota aparecida en la revista HUMOR n° 221 de Junio de 1988, conmemorando los 10 años de esta revista. AC: Andres Cascioli / TS: Tomás Sanz


Retomando, ¿cómo sobreviene aquel cambio de enfoque de la revista?
AC: Creo queros estimuló el hecho de que la gente escribiera tanto, y en general sobre temas políticos. Se acercaron los grupos de derechos humanos, todavía sin haber encarado nosotros periodísticamente el tema político con todo, como fue después. Esos grupos venían a la redacción, escribían, denunciaban cosas, y empezamos a publicar cartas muy fuertes. El correo de lectores fue fundamental en esa época, y con los grupos de derechos humanos se acercaron algunos periodistas inteligentes. Primero, el contacto fue algún reportaje tuyo, en algunos casos; y después empezaron a integrar el plantel de redactores. Muchas de las cartas sostenían que "Humor" era el único espacio donde la gente se sentía representada. Creo que fue por los lectores que decidimos apelar a columnistas políticos.
TS: La adhesión aparecía en las cartas... y empezamos a sentir algo muy lindo, el cariño en la gente, cosa que nos comprometía muchísimo. Hubo quien se empezó a acercar a la redacción, a ver quiénes éramos y dónde hacíamos esa revista tan extraña para la época...

La época en que aparecía gente con tortas o alfajores...
TS: Claro, a eso me refiero. Venían a dejar sus cartas y empezaron a tomar nota hasta de los cumpleaños nuestros. Gente con tortas, con regalos, el que quería charlar, el que quería saber algo más... Hubo una vez una lectora que organizó una fiesta en su casa, con los amigos. Quería juntamos a todos, y nos homenajeó. .. Y era gente de escasos recursos... Eramos como Juan Carlos Chiappe, cuando le llevaban las gallinas y los pollos...
AC: Sí, todo el que llegaba por lo menos traía facturas... Hasta del sur, de An-dacollo, un párroco nos mandó truchas, fue muy curiosa esa época... Y volviendo a los colaboradores, hubo algunos casos como el de Jorge Sábato, que escribió una carta en la que aparte de tirar la bronca por algunas cosas que pasaban en el país, pidió colaborar en la publicación.

Claro, "Jorjón" Sábato, tío del actual ministro de Educación... Es un recuerdo muy especial. Y nos trae el recuerdo de algunos que ya no están, como Merellano, y el de otros...
AC: Alguien que no pudo estar fue Dante Panzeri, que estuvo en "Chaupinela" todo el tiempo. Después, en el '77, tuvimos una experiencia cuando él fue jefe de deportes de "La Prensa": llevó a una parte del grupo que después hizo "Humor". Llevó a Tomás, a Walter Clos, estuve yo dibujando... Y la gente de "La Prensa" terminó llevándolo a una situación límite a Panzeri, que creo fue el desencadenante de su muerte.

Murió un mes y medio antes del comienzo del Mundial, ¿no?
TS: Sí... El estaba hecho a la medida de esta revista; ríos había acompañado en otras publicaciones y hubiera estado aquí firme, también, pero no llegó...
AC: Te cuento como anécdota que cuando lo vimos a "Jorjón" Sábato casi nos caemos de espaldas. Era igual a Panzeri en muchos sentidos... Nos enamoramos de "Jorjón" Sábato por su parecido físico y por su forma de ser; para nosotros era como si Panzeri hubiera vuelto... estábamos muy sorprendidos con él.

¿Se acuerdan de otros columnistas que ya no están, de algunos casos. Estaba Amelita Arias, por ejemplo...
TS: Sí, era uno de esos casos de gente no profesional que se acercaban por adhesión a la revista, gente con inquietudes. Eran periodistas para nuestra revista, cobraban por una nota quincenal o mensual, pero no publicaban en otro lado, y tenian otro tipo de trabajo aparte con el que subsistían. Sintonizaban alguna onda de humor, más o menos la línea que teníamos, y fueron una etapa. Algunos se acercaron, incluso, por una mesa redonda con jóvenes que se hizo con Dolina, en la misma redacción. Y de ahí quedaron enganchados algunos que terminaron escribiendo durante un tiempo en la revista. Los demás son mucho más conocidos... Paredero, que se largó con nosotros, y a quien el "establisnment" del espectáculo le prohibía a veces la entrada a las salas. Le tendrían miedo... Después está el caso de Enrique Vázquez, con el que se inició ya decididamente la línea de comentarios políticos, allá en el '81...
AC: Enrique nosconoció en una comida de fin de año, lo trajo Dolina y lo presentó como un fanatico de la publicacion, que queria estar presente. Enseguida empezo a publicar.

Apoyo de los lectores había, lo que había poco era apoyo publicitario, ¿no?
AC: Ninguno, o casi ninguno... La única empresa internacional que se animó a publicar alguna vez fue Coca Cola, muy poco.Pero Nobleza-Piccardo tengo que reconocer que fue muy valiente: pese a que alguna vez le volantearon la empresa grupos de ultraderecha amenazándolos porque publicaban en "Humor", ellos siguieron haciéndolo. Realmente, empresarios no habituales en este país. Después, la mayoría no publica en este tipo de revista, apoya otro tipo de proyecto, los proyectos de Neustadt o Vigil. Pese a que estuvieron muy comprometidos con la dictadura y con esa Argentina que superamos, tuvieron apoyo en su momento y lo siguen teniendo ahora. Creo que el empresariado en este caso tuvo muy poca visión y es muy conservador, no le importa si una publicación vende mucho. "Humor" llegó a vender 300 mil ejemplares, y tenía muy pocos avisos publicitarios. Pero la publicación de Neustadt no creo que llegue a 2 mil ejemplares y debe tener la mitad de sus páginas con avisos.

¿Con qué tapas hubo más dificultades?
TS: Otra con conflictos, todo un hito, fue aquella de Videla y las pirañas...
AC: Bueno, por esa tapa yo tuve que ir a la Casa de Gobierno. Se ve que hacían reuniones con algunas empresas periodísticas; había un capitán que manejaba prensa en el Ministerio del Interior, que me reunió con algunos editores. Recuerdo a alguno de ellos: un tal Macchi, que hacía una revista "de la noche"; el editor de "Skorpio" y algunas otras publicaciones, la mayoría "underground" y acusadas de pornografía. El capitán nos dio una lección de cómo debía tratarse el tema sexo. Por ejemplo, la medida que tenían que tener las bombachas de las señoritas... Lo decía a los gritos, usando el tono más alto, y en todo momento habló de respeto al ser nacional y cómo debíamos tratar de educar a la gente en estas cuestiones. Yo me acuerdo que una de las preguntas que hice fue si yo estaba presente ahí por la portada que habíamos hecho con Videla, y él me dijo que teníamos total libertad de expresión; y que no era por eso sino porque era una revista considerada pornográfica... También tuve que hablar con marinos por una historieta que hizo Grondona, en la que se decía que la Armada había hecho muy buenos negocios con un portaaviones. Me llamaron del edificio Libertad; estaba anotado en las planillas de entrada y me acompañaron hasta un despacho. En esa época ya no estaba Massera sino Lambruschini. Llegué hasta el despacho anterior al suyo, y ahí me dieron otra lección de lo democráticos que eran los integrantes de la Armada Argentina. Me dijeron que nosotros estábamos haciendo una nota sobre supuestos; y yo les dije que sí, que realmente era sobre supuestos, que estábamos haciendo humor con Grondona y sacábamos deducciones de lo que podía pasar con la compra de un viejo portaaviones. Ellos decían que no iban a tomar medida porque eran muy democráticos, que la Armada salía y viajaba mucho, y entonces estaban educados en la democracia que había en todo el mundo. Pero me pusieron sobreaviso para que no hiciera lo mismo con el Ejército: "si ustedes hacen estos chistes con el Ejército los van a matar a todos".

La Armada ya tenía, por ese entonces, el proyecto político de Massera...
AC: Tenía el proyecto de Massera, y había tenido toda la ESMA que estaba funcionando en esa época. Ese fue otro caso curioso porque estuve como detenido en el edificio Libertad, no sabía para qué me habían llamado... Otra vez tuvimos una experiencia con Massera, no sé si te acordas, con el que íbamos a hacer un reportaje...

Algo recuerdo... (Risas)
AC: Massera se decidió a hacer politica y había criticado duramente al gobierno; y cuando veíamos que alguien se animaba a decir algo contra el gobierno lo aprovechábamos bien. En ese caso Massera dijo una cosa que nos convenía que lo dijera él, pese a que lo queríamos decir nosotros y entonces decidimos hacer un contacto para un reportaje. Tuve que ir a ver a un tal Jorge Lapeña, un penodista que le manejaba la prensa (trabajaban él y el padre para Massera), en un despacho que estaba en la calle Cerrito. Arreglamos el reportaje, y cuando íbamos a hacer el contacto con vos y con Massera, nos dijeron que teníamos que hacer un cuestionario.

Sí, no me dejaban repreguntar...
AC: Insistimos en que si mandábamos el cuestionario teníamos que repreguntar, en que el reportaje tema que ser personal. Ellos dijeron que no, entonces decidimos no hacerlo. Ahí nos enteramos de que los reportajes que salían en las revistas de Vigil, por ejemplo, eran todos con cuestionarios no contestados por Massera, sino por el grupo de periodistas que trabajaban para él. Y algunos debían ser ex integrantes de la ESMA, supongo. Después de estos "supuestos", podemos también creer que el libro firmado por Massera lo escribieron sus periodistas.
TS: Hablando del Proceso, y retomando el tema de las tapas, a medida que avanzábamos y que hasta personajes del gobierno eran dibujados, nos enterábamos de algunas anécdotas. Por ejemplo, la vez que aparecieron en una extraña dupla Minguito Altavista y Viola en tapa, en el año 82. Viola era "el preso", el compañero de Minguito. Dicen que el general Bussi creyó que era una alusión a él, que le dedicábamos la tapa, que Minguito en realidad era él... O vos lo dibujaste mal a Mingo, no sé...

¿No habrá sido un lance para que lo pusieran alguna vez en tapa?
TS: Y sí, posiblemente...
AC: Claro, no entendió que nosotros le decíamos preso a Viola, sino que queríamos compararlo a él con Minguito... Otro ejemplo: la del "gordito travieso" fue otra forma de utilizar a gente que en ese momento criticaba al Proceso.

Manrique fue el autor de esa frase...
AC: Claro, Manrique se peleó con Harguindeguy y le dijo "gordito travieso". Nosotros lo cazamos al vuelo e hicimos la historietita con el gordito travieso que junto con su amiguito Martínez de Hoz rompían todo, pateaban tachos, destruían al país... Y ahí nos enteramos de que Harguindeguy intentó por todos los medios secuestrar la publicación y quiso censurarla. Parece que el que en ese momento era ministro del Interior, Liendo, estaba a su vez enfrentado con Harguindeguy. Salimos aerosos, tal vez porque Liendo terminó "defendiéndonos" a nosotros.

El año '82 fue muy particular para la revista, tal vez uno de los años en que más se ensañaron pese a que la dictadura ya entraba en el ocaso. Se empieza a vislumbrar el secuestro de alguna edición, como la del famoso número 97... ¿Cómo fue ese período?
AC: Ellos en octubre del '82 intentan secuestrar la publicación. Censuraron dos o tres publicaciones, una era la de Guillermo Patricio Kelly, "Quorum". Y la que estaba en la mira era "Humor"; pero ahí nosotros conseguimos zafar porque se acercaron muchos políticos a la revista, hicimos unos editoriales donde denunciamos la posible suspensión de la publicación por el gobierno. Estuvimos esperando a la policía que podría llegar en cualquier momento a la editorial. Y se acercaron muchos políticos, especialmente de la Coordinadora: Facundo Suárez Lastra, Nosiglia, Stubrin y otra gente conocida. Tenían contactos con el último gobierno militar, querían apoyar la publicación, y lo que logramos fue que no la prohibieran. Y también por gestiones de algunos de ellos, y de Enrique Vázquez, conseguimos el apoyo de los políticos más notorios de esa época. Mandaron adhesiones que se publicaron, hombres como Alende, Luder, Alfonsín, Pugliese y otros. Hubo mucho apoyo de los políticos y de la gente en general.
TS: En ese período en que la cosa se ponía muy dura, hubo un episodio grotesco con un custodio que teníamos...
AC: Sí, era un integrante de los gru¬pos de Ruffo y compañía, de la empresa "Magister", de Otto Paladino.

¿Pero no habías tomado la precaución de averiguar los antecedentes del que custodiaba?
AC: No se sabía nada de "Magister", eso saltó después. Un amigo empresario de Ricardo Portal le dijo que ellos contaban en sus empresas con los servicios de "Magister"; y como teníamos que custodiar a la gente, que era amenazada habitualmente, Portal habló con "Magister". ¡Vino Ruffo a ver la editorial!, y mandó a un hombre... Tiempo después se conoció el caso "Magister" . Nosotros criticamos con todo ese asunto, recuerdo, pero teníamos, sin saberlo, a uno de los hombres de Ruffo dentro de la empresa. Lógicamente se le dijo que se fuera... Era un inocente, supongo que no sabía nada de esas cuestiones...


... continuara!

20 de diciembre de 2008

La Historia de HUMOR (segunda parte)

Nota aparecida en la revista HUMOR n° 221 de Junio de 1988, conmemorando los 10 años de esta revista.

Hace diez años había bastante poco para festejar, ¿no?...
AC: Hace diez años nosotros no sabíamos qué hacer en el país... Veníamos de que nos cerraran todas las posibilidades y proyectos de humor, estábamos todos separados... Yo estaba trabajando en publicidad, en un pequeño departamento que me quedó en la calle Piedras después de la experiencia de la revista "Chaupinela" en el'75. Uno délos clientes de esa agencia era una editor de Cielo-sur. Sus dueños eran Ricardo Portal y Rubén Alpellani; y reiteradamente me pedían proyectos editoriales porque ellos tenían una pequeña empresa con dos o tres revistas que andaban más o menos bien, pero de un nivel muy bajo. Hacían publicaciones imitando la línea de Dante Quinterno... Con Ricardo Portal habíamos tenido la experiencia de "Satiricón", él fue uno de los socios. Era experto en la distribución de revistas y tenía buenos contactos con papeleros e imprenteros; eso que los creativos, los redactores y diseñadores casi nunca tienen. Pero el necesitaba creativos, y me pidieron que yo preparara algo. Insistí mucho tiempo proponiendo revistas de humor pero estaban prácticamente prohibidas en la Argentina desde el cierre de "Satiricón" en la época de Videla, en el '76. En síntesis, redactores y dibujantes estábamos muy separados, muy mal. Por fin esta gente de Cielosur aceptó la idea de hacer un proyecto de humor. Ellos ponían una parte de la editorial y conseguían los créditos con los papeleros, porque no se podía hacer una revista sin plata. Pero necesitábamos algún dinero para montar la parte de redacción...

¿Quién lo puso?
AC: Bueno, ese dinero salió de aquel proyecto que se cerró en el '75, "Chaupinela", una revista quincenal que duró un año. Creo que había editados 24 números de esa publicación. Entonces decidimos hacer un número especial de "Chaupinela", algo así como un "suplemento". Teníamos el material de imprenta, 31 películas y fotocromos ya hechos... Seleccionamos el mejor material publicado e hicimos una primera tirada que nos salió bastante bien. Editamos cuarenta mil ejemplares y vendimos cerca de treinta. Luego hicimos un segundo número con otro material que quedó, aunque éste no salió muy bien porque era todo "emparchado"; corregimos cosas y agregamos algo nuevo. Pese a todo, ese segundo número también funcionó muy bien y con el dinero que recaudamos empezamos con el proyecto de "Humor".

Los dineros fueron químicamente puros, entonces...
AC: Provenían del público lector, en realidad... Creo que el punto de partida de "Humor", en todo sentido, nace en aquel año '75 con "Chaupinela", y no con "Satiricón". "Chaupinela" era decididamente una revista de humor político, que se enfrentó a López Rega con todo en la última parte del gobierno de Isabel Perón. El enfrentamiento fue muy duro hasta que hubo un juicio, por parte de Isabel, que prácticamente terminó con la revista.

¿Y vos, Tomás, cómo te acercas en esa primera etapa? ¿Qué estabas haciendo?... Llegaste a la revista un mes antes de la salida del primer número...
TS: Claro, ante ese llamado de rejuntar gente yo me acerqué. Había estado en las otras publicaciones que Andrés nombraba, y si no tuve mas miedo fue un poco por inconsciencia. Creo que eran ganas de trabajar, pero en realidad sabíamos que la situación era muy dura. Yo hacía sucesivas changas. En ese momento estaba en una revista para muebleros, redactando y dibujando.
AC: Además, no se sabía cuánto tiempo iba a durar el proyecto, porque cuando lo estábamos preparando tuvimos dos o tres experiencias; por ejemplo, con Landrú... Recibíamos a través de algunos dibujantes sus mensajes, diciendo que no siguiéramos porque iban a cerrar todas las revistas de humor. Una vez lo fui a visitar a Sábat a "Clarín" y me encontré con Landrú. Allí me dijo que él se reunía con Harguindeguy, y que sabía que en cuanto saliera algo parecido a Chaupineía" o "Satiricón" moría.
TS: Creo que todavía en ese momento Landrú hacia "Tía Vicenta", que era una revista mucho más potable.

Y casi oficialista...
TS: Claro, ofrecía muchísimos menos riesgos. Había gente escribiendo y dibujando en' 'Tía Vicenta'
AC: Reitero: en esos momentos Landrú hablaba con Harguindeguy, con Massera y con toda esa gente; es más, hasta muchas veces para decidir la tapa hablaba con ellos, pedía permiso... Pero, volviendo a los colaboradores, el que insistió hasta resultar casi insoportable, fue Fabre... En esa pequeña agencia de publicidad de la que hablaba antes, aparecía Fabregat v pedía por favor que hicieramos la revista de humor que le debíamos a la gente, aquella que se truncó con ''Chaupineía''... Creo que venía todos los días a insistir en que hiciéramos "Humor"... También hubo dibujantes conocidos que estuvieron siempre con nosotros, que en esos primeros números no quisieron trabajar. Estaban mal por que esos proyectos anteriores los salpicaron un poco políticamente, y estaban como de prestados en el país; el caso de Tabaré, por ejemplo... Tabaré esperó para poder trabajar; tenía un miedo lógico, porque es uruguayo, como Fabre, y venían de un país muy difícil que pasaba también por un momento terrible.

¿Creen que "Humor" hubiera podido salir antes?
AC: No, creo que antes del '78 no... Ya a "Satiricón" la habían cerrado en marzo del '76, y creo que no se hubiera podido hacer antes; se hizo lo antes posible...
El número uno salió con todas las dificultades, pero satirizando el mundial del 78 y se la declaró de "exhibición limitada".

¿Qué pasó?
AC: Creo que hubiera pasado con cualquier revista nuestra: revistas a perseguir por el gobierno militar y por algunos grupos que están siempre con los gobiernos militares, y no militares, porque se dedican a censurar la inteligencia o a tratar de que el nivel cultural de los argentinos baje cada vez más. "Humor" salió sin ningún material que pudiera ser censurado por el gobierno, pero tuvo la calificación de exhibición limitada. Para salvar la publicación tuvimos que ir a ver a una comisión de moralidad que funcionaba en el Centro Cultural General San Martín, líderada por un burócrata municipal llamado Altamiranp, que sigue trabajando en la Municipalidad. Me acuerdo también que logramos reunimos con esa comisión por medio de un señor amigo,- Kuminsky, sobrino de Ernesto Sábato — que consiguió un contacto. Ahí fuimos a pelear por la publicación; y entre los integrantes de esa comisión estaba el crítico cinematográfico, y ahora creo que jefe de prensa de la Corte Suprema, Héctor Grossi. Allí nos dijeron que esas publicaciones le hacían muy mal al país, que los chicos de seis o siete años que se acercaban a los kioscos podían encontrarse con una publicación como esa y les iba anacer muy mal... "Humor" les hacía mal, pero lo que estaba pasando en el país, los asesinatos y secuestros, parece que no... Bueno, había también un representante de la Iglesia que era muy duro, el más duro de ellos, pero logramos que esa comisión permitiera la salida de la revista una vez más; querían tener la experiencia de otro numero en la calle.

Tomás, se puede pensar que una revista tan cuidada desde los primeros números se hacía en las mejores condiciones. ¿Por qué no cortas tu experiencia como jefe de redacción, cómo trabajaban, qué cosas pasaban adentro?
TS: Claro, era cuidada en el sentido de que queríamos subsistir. Decíamos lo que nos íbamos animando, con alguna sutileza... En cuanto a lo otro, yo era jefe de una redacción inexistente; la gente que había adentro era muy poca, venían algunos colaboradores...
AC: Seríamos seis o siete... Tomás trabajaba casi solo; en diagramación estaba yo, solo también, y en armado — con un ayudante que pescaba poco de eso — el gordo Pérez Larrea; que todavía sigue acá...
TS: En ese momento se iba incorporando Fabregat... Estábamos —era en Piedras 482— en un sucucho, prácticamente; un departamento de tres o cuatro oficinitas, donde no había casi muebles... Yo escribía mudándome de un rincón a otro y a veces llegué a hacerlo sentado en una pila de diarios porque faltaban sillas... No cuento esto para exagerar las dificultades de esos días, pero eran momentos de mucha vacilación y duda, y recién nos estábamos armando. La revista era mensual. Había que "peinar" bástantelas notas, cuidándonos de alguna posible clausura... El número siete, por ejemplo, también tuvo problemas por la llegada de los reyes de España en visita oficial, a la que el gobierno de Videla le dio mucha importancia; y en nuestra tapa aparecía López Rega debajo del vestido de la reina.
AC: Ahí lo que hicieron fue suspender la salida de la publicación; y tuvimos que volver nuevamente a la Municipalidad a tratar el tema. Nos dijeron que lo estaban estudiando, que la tapa molestaba mucho porque estaban los reyes de España, y podía molestarlos a ellos. El gobierno estaba tratando de "legalizarse" internacionalmente y nosotros ahí le creabamos un problema. Una semana despues, una vez que se fueron los reyes, la dejaron salir, pero también con exhibícíon limitada: no se podía exhibir la tapa en los kioscos, solamente el título...

¿Tuviste alguna respuesta por parte de otros editores importantes o consolidados en el mercado, alguna sensación de apoyo para la revista?
AC: No, nunca. Te digo más, en los momentos más difíciles no estuvo casi nadie. Estuvieron algunos políticos, gente que se acercó porque eran lectores y ya cuando la revista estaba muy consolidada. Pero por ejemplo, leo hace poco en 'Clarín' que ADEPA está muy mal con el gobierno, lo enfrenta y habla de democracia y de libertad; pero a nosotros nunca se acercó. Las grandes organizaciones periodísticas nunca estuvieron de nuestro lado; al contrario: creo que esperaban que esta revista no siguiera adelante...

Andrés, vos además te convertiste en caricaturista. Además de todo el trabajo, hacías las tapas...
AC: Sí, sí, hacía las tapas, porque también las hice en "Chaupinela''. Había que diagramar, hacer las portadas...

¿A partir de qué momento decidiste dejar de hacer las tapas e incorporar a Izquierdo Brown?; alguien que ya no está, además...
AC: Sí, se incorpora Izquierdo pero lo hacemos juntos, porque a él le costaba hacer el color, de manera que plantaba las caricaturas a lápiz y yo las terminaba; eso lo hicimos ya en el'83.

Después las sigue Carlos Mine.
AC: Sí, pero fue un cambio lento... Las hicimos con Izquierdo primero; después el que le dio color a los dibujos de Izquierdo fue Niné, y por una pequeña disputa de entrecasa —no se sabía quién se iba a quedar con los originales—, terminó haciéndolas sólo Nine.

Esos cambios se operaban en las tapas, ¿y en los textos? A partir del '79, año en que la revista, de tirar 25 mil ejemplares pasa a cuadriplicar las ventas, también se opera un cambio importante en el contenido. Deja de ser tan gráfica para pasar a ser más política; ¿qué pasaba con la gente, cuáles fueron los primeros indicios de que la revista entraba?
TS: Una de las señales que nos animó bastante, fueron las primeras respuestas
del público. El correo tuvo enseguida un espacio, porque había mucha gente que se reencontraba con nuestro grupo, y que había sido lectora de las publicaciones anteriores. Otro indicio fue que empezaron a llegar los primeros juicios; primero a raíz de notas que tenían bastante difusión — en general las hacía Fabre o algún otro colaborador que aportaba datos— . Espacio que se llamaba "La ruta de los corsarios'. Eran denuncias acerca de deslealtades comerciales, por ejemplo, escritas en un lenguaje a veces demasiado audaz, pero siempre con datos fehacientes. Allí empezaron a aparecer las primeras querellas de algunas empresas que se veían denunciadas. Eso nos daba la señal de que la revista se difundía mucho y de que los lectores la empezaban a tomar como un vehículo de protesta, porque escribía gente a la que habían engañado con la compra de un auto o con un lavarropas berreta.

En esa época "Humor" todavía era mensual, ¿no?
TS: Sí, fue mensual durante los primeros seis meses; a partir de enero o febrero del '79 empezó a ser quincenal.



... continuara!

19 de diciembre de 2008

La Historia de HUMOR (primera parte)

Pasare a publicar una nota aparecida en la revista HUMOR n° 221 de Junio de 1988, conmemorando los 10 años de esta excelente revista.

LA HISTORIA DE HUMOR
Una diaria de Mona Moncalvillo con Andrés Cascioli y Tomás Sanz

Aunque la política del "autobombo nunca fue nuestra trinchera preferida, cumplimos diez años y la ocasión nos permite hablar un poco de nosotros y recordar una historia, que no es sólo la nuestra; es la de miles de lectores que nos ayudaron a contar lo que pasaba y que también
arriesgaban acercando información, o comprando un ejemplar.
Llegué a la vieja redacción de la calle Piedras, por el invierno del '79, con demasiados fríos encima; militares y civiles cómplices seguían incrustándonos heridas y cerrando puertas, y para mí era impensado que un nuevo trabajo fuera bálsamo para aliviar nada. Por suerte, me equivoqué.
¡Cuántas cosas pude preservar con mi grabador y mi máquina de escribir! ¡Cuántos pensamientos cobraron vida a través de los cientos de entrevistados!
Cuánto mimé y defendí esas ideas, aun las que no compartía, pero que provenían de quienes no eran cómplices de la dictadura, generaban esperanza y abrían un camino hacia la recuperación de todas las libertades.
Tengo la seguridad de que ese trabajo meticuloso y prolijo ha dignificado un género tan vapuleado como el del reportaje; y la certeza de que ayudé a mucha gente, pero que también me ayudaron a vencer miedos y autocensuras, y que fueron mi válvula de escape para estar entera y sana.
Este cortito relato es parecido al de tantos compañeros — algunos ya no están— redactores, dibujantes, fotógrafos, gráficosy administrativos. Juntos, fuimos creciendo para afuera y para adentro, nos reconocimos en esa "islita", a la que no le faltaron las tormentas y huracanes. Pero estábamos tan contentos que hasta nos olvidábamos de pedir aumentos...
Pero el festejo no sería completo si en este número especial no incluimos respuestas de Andrés Cascioli, el director dé "Humor", y de Tomás Sanz el jefe de redacción, dos del grupo de seis que la parieron, y responsables principales de su irreverente contenido.
En esta extraña pareja, trabajan juntos desde hace 26 años, el "tano" Cascioli puso toda su vehemencia, apasionamiento y trabajo para diagramar, dibujar y pintar las tapas, convencer a sus ex socios de seguir y, además, incorporar la gente y enfrentar los juicios. Tomas tuvo la serenidad y el equilibrio necesario como para escribir editoriales, notas, dibujar costumbrismo, leer todo el material, graduarlo y ''peinarlo'' para evadir a los censores. Y le quedaba tiempo para ocuparse de la sección "Pelota" .
Cascioli, 51 años, dos hijos, oriundo de Sarandí, ya venía con una historia importante en proyectos editoriales: Del '60 al '63 dirigió tres publicaciones "de aventuras": "Casco de Acero", "Maverick"y "Tucson". Después, por años, quedó atrapado por la publicidad, hasta que por el '72 volvió al viejo amor de las revistas con "Satiricón"; dos años después con "Chaupinela", antecedente de "Humor" .por el'76, "Perdán'*y "Rock Superstar', y en junio del '78 ¡"Humor"!, laque permitió consolidar una editorial y dar vida a buenos proyectos como "Humi", "El Péndulo", "Superhumor", "Sexhumor", "Fierro", "El Periodista" y "Caín".
Sanz, 51 años, tres hijos, nativo de Quiroga (Provincia de míenos Aires), no tiene una historia profesional muy diferente. También anduvo por la publicidad y formó parte del equipo de "Satiricón" y "Chaupinela". Antes de La aparición de "Humor" derrochaba su ingenio, para subsistir, en una revista para muebleros.
Los detalles y los cómo están perfilados en esta larga charla. Los recuerdos sirven para ver que nuestro paso no ha sido tan efímero; basta hojear viejos ejemplares y releer, por ejemplo, los reportajes, para ver cuánta vigencia tienen todavía.
Nos quedan más grabados los cinco años de dictadura que los cinco en democracia. Puede que ustedes, lectores, hubiesen querido más humor en las respuestas. Pero vea, Mark Twain, que de esto algo sabía, sentenció: "El secreto de la risa no es la alegría, sino la tristeza". Pero no importa, haga de cuenta que esta leyendo una revista de humor.
M.M.


.... continuará!

26 de junio de 2008

FERRO: 70 Años de Puro Humor!

Hoy fui a la presentación de la exposición de Ferro. Hermosa!
El encuentro fue en el Centro Cultural de España, es una expo retrospectiva que traslada el espíritu de la que se realizó en octubre de 2007 en España, cuando el dibujante recibió el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos (el equivalente al Premio Cervantes de la literatura). Se encontraba Arcenio Lope de Huerta (el Director General de la Fundación General de la Universidad de Alcala), Juan Garcia Zerrano (Director del Programa de Humor Gráfico de la Fundación General de la Universidad de Alcala), Claudio Kappel, Nando (curadores de la muestra) y visitantes como Maicas, Garaycochea, Caloi, Rep, Andres Cascioli, etc.

Primero dirigió unas palabras Lope de Huerta, palabras desbordantes de elogios para con Ferro y sus personajes. Luego siguió Ferro.Ferro contó sobre los orígenes de Chapaleo, Pandora, Tara Service y Langostino.

Hablo sobre su madre, y la promesa de llevarla a España (yo no la pude llevar, pero traje a España para acá!), y de lo emocionado que estaba con esta distinción.



Ferro y Cascioli


Luego llego el momento del brindis, Ferro dirigió unas ultimas palabras a la audiencia (junto con Cascioli) y se retiro.



En una sala contigua se proyectaba un reportaje (de 6 minutos) que se le hizo hace 2 años, en ocasión de recibir el Premio Quevedos.



Ferro y uno de sus hijos, Bolido.



Para ver mas fotos de la muestra,
hace click aca!



Muestras de originales, de todo tipo: chistes,
tapas, publicidades, etc.