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15 de abril de 2020

#QuedateEnCasa (leyendo)

A todos nos atraviesa esta pandemia, estamos por todos lados leyendo sobre el coronavirus,
@QuiosquitoWeb
el covid19 y por eso tenemos que cumplir esta cuarentena, para aplanar la curva, para que no saturemos los centros hospitalarios, para que nos cuidemos todos.

Esta pandemia me encuentra en un momento especial, ya que me quede sin laburo (el despido vino como consecuencia de la pandemia) y me encuentro sin seguro de desempleo ni nada. Lindo momento!. A todos nos atraviesa en distintas maneras, tanto por familiares o por que tenemos hijos en edad escolar y estamos con tareas, lecturas y juegos... pero lo mas importante de todo es que estamos todos en casa, cuidandonos y saliendo lo menos posible, tomando todos los recaudos.


Hace dias que mucha gente viene compartiendo libros para leer/descargar para que sea mas llevadero el encierro y hace días me vino a la mente el laburo que hizo la gente del AhiRa (Archivo Histórico de Revistas Argentinas).


Como no recomendar su magnífico sitio lleno de revistas dedicas a la poesía, teatro, cine, al humor y la historieta argentina? todas gratis para leer online o descargar!
Personalmente recomiendo las siguientes revistas: (haciendo click en cada uno de los títulos, acceden a los mismos)






Locuras de Isidoro: Locuras de Isidoro apareció en Buenos Aires en julio de 1968, publicada por la editorial Dante Quinterno. Su primer director fue Toti Agromayor; los dibujos eran responsabilidad de Tulio Lovato y los guiones de Mariano Juliá y Faruk (Jorge Palacio). La revista llegó a tirar 300.000 ejemplares.

Fierro: En septiembre de 1984, a pocos meses del retorno de la democracia, comenzó a circular Fierro a Fierro. Historietas para sobrevivientes; a partir del nº 13 se llamó Fierro, conservando su subtítulo. Su antecedente más inmediato fue Superhumor. Los cien números de su primera época fueron publicados por la Editorial La Urraca. Su director fue Andrés Cascioli, acompañado por un equipo de colaboradores relativamente estable: Enrique Breccia, Horacio Altuna, Carlos Sampayo, Carlos Nine, Marcos Meyer, Roberto Fontanarrosa, Miguel Rep, Cochimba y Marcelo Birmajer. Sus tres jefes de redacción fueron Juan Sasturain (1984-1987), Marcelo Figueras y Pablo De Santis (1987-1992). También integraron el staff algunas mujeres dibujantes y guionistas como Susana Villaba, Maitena y Patricia Breccia. Juan Lima fue su Jefe de Arte, a cargo del diseño y la diagramación -con la colaboración de Zaluth (h)-. En la práctica, Lima fue Jefe de Redacción, asignando espacios y encargando notas, durante toda la primera etapa (y sobre todo, en los últimos años, entre 1988 y 1992) según nos cuenta Lucas Nine. Por eso, puede considerársele también uno los grandes responsables de la identidad visual y de contenidos de la primera etapa de la revista.



Hora Cero: El Suplemento Semanal Hora Cero comenzó a publicarse el 4 de septiembre de 1957 como parte de la constelación de revistas de Editorial Frontera: Frontera (que empezó a circular en abril de ese año) y Hora Cero (que salió, mensualmente, desde mayo). La popularidad del conjunto lo ampliaría, meses más tarde (en abril de 1958), con Hora Cero Extra y con Frontera Extra (desde julio de ese año). Su director, Héctor Germán Oesterheld, había fundado la editorial junto a su hermano, ingeniero agrónomo, y dio su marca personal a esta módica empresa familiar convirtiéndose en guionista de casi todas las historietas. Los dibujos estuvieron a cargo de diferentes artistas -Hugo Pratt, Francisco Solano López y Alberto Breccia, por mencionar solo a unos pocos-, quienes integraron sus propuestas visuales con esos textos en una combinatoria que explica por sí misma tanto el éxito de circulación del Suplemento semanal como su importancia, a largo plazo, para la narrativa dibujada de finales de la década del cincuenta.



Satiricón: Toda la existencia de la revista Satiricón estuvo signada por su convulsionado contexto político. El primer número apareció el 10 de noviembre de 1972, es decir, una semana antes del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. El último número apareció en marzo de 1976, a pocas horas del golpe de Estado. En medio, sufrió limitaciones, censuras, prohibiciones y clausuras de todos los gobiernos, en especial, el de Isabel Perón y López Rega, cuando Satiricón debió interrumpir su publicación durante más de un año (el número 22 salió en septiembre de 1974; el siguiente, en diciembre de 1975).


Suplemento de Humor y Ciencia Ficcion: La historia del Suplemento de Hum® y Ciencia Ficción está íntimamente ligada a la de El Péndulo (1979-1987), ya que constituye su antecedente directo. Tras un intento fallido de lanzar El Péndulo en 1975, Souto y Cascioli retomaron el proyecto en 1979, en el marco de una empresa muy diferente: ser un anexo de la exitosa revista Hum®. “La intención, esta vez, era publicar ciencia ficción, fantasía, terror, etc., junto con historietas, crítica y experimentos gráficos. Se decidió probar la fórmula disfrazándola de Suplemento de Hum® y Ciencia ficción, de los que aparecieron dos, pobre el primero e interesante el segundo”. Cascioli ofició de director y Souto se encargó de la selección de textos literarios y, en muchos casos, de su traducción.

El Péndulo: La revista porteña El Péndulo fue fundada y dirigida por Andrés Cascioli y Marcial Souto entre 1979 y 1987, aunque un desconocido primer número, nunca publicado, ya estaba listo en 1975. Surgida, inicialmente, como un Suplemento de Hum® y Ciencia ficción, del que se publicaron dos tímidos números, El Péndulo tuvo su nacimiento, como revista independiente, en septiembre de 1979. Durante los meses restantes de ese año, se publicaron los cuatro números que constituyeron la 1º época.

Más Allá de la Ciencia y de la Fantasía: La revista  se publicó en Buenos Aires durante cuatro años, con frecuencia mensual, entre junio de 1953 y junio de 1957. Editada por el prolífico sello Abril, surgió como una franquicia local de la norteamericana Galaxy Science Fiction, aunque su aporte de ninguna manera podría reducirse al de un epígono o avatar de aquella. Más Allá representó la primera revista argentina dedicada a la ciencia ficción y a la divulgación científica que pudo sostenerse en el tiempo a lo largo de sus 48 números ininterrumpidos y que gozó de una amplia comunidad de lectores y lectoras tanto en Argentina como en otros países de habla hispana.

10 de abril de 2009

El humor negro como desafío

En la FIERRO que saldrá mañana, el guionista y el dibujante publicarán “Barrio Gris”, la serie que, desde la sátira y el absurdo, busca referencias en las calles porteñas, sus personajes y su viejo aroma tanguero.
Por Lautaro Ortiz

Lo novedoso de la Fierro, que saldrá mañana junto a Página/12, es que por primera vez en su larga historia la imagen de tapa está dedicada al humor. El encargado de semejante desafío es el dibujante Gustavo Sala con una de las tantas escenas de su escatológica serie “El baño” que, en esta edición número 30, llega a su fin. Es que los tiempos del virtuosismo de Oscar Chichoni y sus escenas de hierros y máquinas oxidadas parecen haber cambiado. Hoy el humor –el negro, el ácido, el absurdo, el idiota– copó las páginas de la revista y captó la mayor atención de los lectores. A dos años y medio de su reaparición, la publicación que dirige Juan Sasturain ha dado guiños suficientes sobre el peso específico que tiene el humor en la historieta nacional: Max Cachimba, Pablo Fayó y Diego Parés –algunos de los nuevos que recorren esa cuerda de la llamada “historieta humorística”– han tenido sus tapas.

Un repaso por la edición de mañana da cuenta de estos pasos
entre la sátira y el absurdo: Diego Parés hace una versión de un olvidado guión de Esteban Podetti llamada “La Venganza”; Iñaki y Jorh giran alrededor de los bichos en “Ciudad Jardín”; el brasileño Adao Iturrusgarai deslumbra por su simpleza con “Tragos mortales” y, por último “Barrio Gris”, la serie que están llevando adelante dos históricos de la historieta argentina: el guionista Eduardo Maicas (1951) y el dibujante Claudio “Pipi” Spósito (1961). Esa dupla –que se inició en las redacciones de Ediciones La Urraca en revistas como Sex Humor y Humor Ilustrado y continuó años después en la recordada Feriado Nacional– se juntó otra vez para dar vida a una serie que hace pie en los barrios porteños, en sus climas, sus olores y sus gentes, ahí donde el tango, la desesperanza y la mishiadura siempre están presentes.

–¿Cómo surge la idea de “Barrio Gris”?
E. M.: –Intentando encontrar un código que ambos pudiésemos manejar y basándonos en una idea que nos divierte mucho: satirizar el espíritu del barrio de antaño. Los dos somos fanáticos del cine argentino viejo, y “Barrio Gris”, como su nombre lo indica, es un homenaje a esas historias en blanco y negro.
C. S.: –La idea surgió después de hacer para Fierro “La calavera de Hamlet”, una historieta corta que en realidad fue como un ensayo. Viendo el resultado nos entusiasmamos y barajamos propuestas, entre ellas esta serie que, desde la perspectiva del dibujo, es una mezcla de estilos, porque yo quería dibujar historias de terror bizarras onda “Creepy” combinándolas con el cine argentino de las décadas del ’40 y ’50. Como los dos somos fanáticos de ese cine, nos pusimos de acuerdo inmediatamente.

–Pero las historias no sólo remiten al cine, sino al tango...
E. M.: –Sí, claro, porque en el barrio de antes se escuchaba tango como una melodía natural. Personalmente creo que también en los barrios actuales se respira tango, pero hay que tener el oído muy atento; además Kiss toca muy fuerte y no permite que lo escuchemos.

–¿Cómo es eso de encontrar el humor en situaciones tan decadentes, angustiantes, como las que ustedes relatan?
E. M.: –La decadencia visible en “Barrio Gris” resulta una geografía muy tentadora para desarrollar el humor. Yo como guionista me siento muy cómodo con el humor negro y caminar por esa cornisa no me asusta, al contrario, lo siento como un de-safío, encontrar el chiste me salva de caerme al vacío. No nos olvidemos de que con el humor se puede salir de situaciones extremas. En realidad esta serie es una vuelta a la paz del barrio, pero como no podemos con nuestro genio, esa paz se ve alterada en cada cuadrito y, como uno es un viejo choto, siempre tiene muchas historias para contar.
C. S.: –Para mí, en realidad la idea de fondo es contar historias raras que les pasan a personas raras, tan raras que parecen nuestros vecinos.

–Sin duda, el humor que propone “Barrio Gris” es distinto al que actualmente ejercitan los más nuevos. Ustedes van a todo y nada por remate, algo que se ha perdido...
E. M.: –Y sí, parece que el remate ya no se usa. A mí me gusta el chiste, el remate, el juego de palabras y las ocurrencias, y a veces me siento antiguo frente a otra clase humor que predomina. Es cierto que el humor cambia como cambian los tiempos, y bueno, hoy el remate suena a viejo y lo que predomina son situaciones con resoluciones muy herméticas que sólo la pueden descifrar los que manejan ese código, y a veces uno se pregunta ¿y, qué pasó acá? No digo que esté mal, sólo que yo amo otro costado del humor: encontrarme en cada situación con la risa. Y eso es lo que encuentro en los barrios y lo que buscamos recuperar con Spósito: ese humor absurdo e inocente.

Fuente: Página 12