
29 de octubre de 2008
Homenaje a Carlos Meglia

27 de octubre de 2008
Carlos Garaycochea en Mañanas Informales
Parte 1/2
Parte 2/2
23 de octubre de 2008
Fulmine, la pelicula.
El 2 de Febrero de 1949 se estrena la película Fulmine, dirigida por Bayón Herrera y protagonizada por Pepe Arias. El guión es de Jose Fernandez del Villar, inspirado en el personaje de Willy Divito.



Don Ventura, leyendo la tira de Fulmine.




El Fulmine de la pelicula no tiene nada que ver con el de las tiras de Divito, ya que el Fulmine de Rico Tipo (revista donde aparecian sus tiras) no es conciente de su mala suerte y de las desgracias que le acarrea a los demas, en cambio el del largometraje si es conciente y hasta intenta suicidarse (pero es frenado por su hija al enterarse que gano la grande).
Esta es una de las películas donde se plasma en la pantalla grande, las aventuras de los personajes del humor gráfico de la época. Otras películas son Avivato (1949, con Pepe Iglesias), Piantadino (1950, con Pepe Iglesias) y Don Fulgencio (1950, con Enrique Serrano).
18 de octubre de 2008
FELICES 80 PATORUZÚ!!!!

Quien no leyo una revista de Patoruzu, de Patoruzito o de Isidoro?
El 19 de octubre Patoruzu cumple 80 años, claro, que al principio no se llamaba Patoruzu, su nombre era CURUGUA-CURIGUAGÜIGUA. Apenas bajo del tren, su padrino le puso Patoruzu, por que le descoyunta las mandibulas.
acompañado de un ñandú, Carmela; la presencia en Buenos Aires del "último de los tehuelches gigantes" se explicaba por la defunción de su tutor y patrón, el tío de Don Gil, quien lo cedía a título póstumo a éste. Poco pudo desarrollarse de la historia, dado lo efímero de la tira, pero este primer episodio anticipaba mucho de la trama venidera. Patoruzú era ya idiosincrático, ingenuo y noble; Don Gil dedica la mayor parte de las 17 viñetas de este primer número a explicarle el funcionamiento de la luz eléctrica, el transporte público y los modales en la mesa, pero —al enterarse de que Patoruzú posee, además de su mascota, una bolsa con monedas de oro— intenta quedarse con ellas, explicándole que en Buenos Aires "no sirven para nada". Fallido su intento, se lamenta de que el oro esté en manos de semejante ignorante; anticipa así las andanzas de Isidoro Cañones, padrino del indio en su versión definitiva, que constantemente intenta aprovechar la generosidad de éste para financiar sus juergas.La historieta tuvo mejor fortuna que su predecesora, y Patoruzú formaría parte del elenco de Julián... durante más de un año, cobrando cada vez más protagonismo. El 11 de diciembre de 1931 pasa a encabezar la tira, que cambia de nombre. Aún no es el Patoruzú que pasará a la historia; ya no lo acompaña Lorenzo, que perdió la vida asado accidentalmente en una rotisería, pero su figura sigue aproximándose más a la gruesa y desgarbada de las primeras imágenes que al delgado y erguido indio de años posteriores.
Patoruzú desplazó a Julian, pero el ingenio de Quinterno recuperó la figura de éste, combinándola con Isidoro y dando así origen a otro de sus personajes más duraderos. A través de Isidoro, Quinterno reelaboró por segunda y última vez el origen del indio; éste aparece como espectador en el circo que dirige Isidoro, y provoca una enorme conmoción al vencer con su
fuerza sobrenatural al luchador gitano Juaniyo. Isidoro —aprovechador y bon vivant, pero noble en el fondo— se encariña con el indio y lo apadrina. La historia cambiaría así de carácter, apartándose del humor autocontenido para desarrollar historias seriadas a través de múltiples episodios. La fisonomía de Patoruzú se consolida, y comienzan a aparecer otras figuras recurrentes; en 1937 se revela su carácter de poderoso estanciero cuando el encargado de sus posesiones, Ñancul, se acerca a Buenos Aires para notificarle las andanzas de Upa, su hermano menor, un coloso deforme y de pocas luces. Al año siguiente se vería por primera vez a Pampero, su feroz caballo, cuya doma insumió a Patoruzú dos días con sus noches, y a la malhumorada y autoritaria Chacha, ama de crianza de Patoruzú, que comparte con Ñancul la administración de las posesiones del indio. A esta altura Isidoro ya había obtenido su apellido, Cañones, y su tío, el coronel, un aristócrata conservador y reticente.
Para 1936 la popularidad de la tira era inmensa. Se publicaron los primeros números en color en el semanario Mundo Argentino, que le dedicaba una página en cada número, y numerosos periódicos del interior del país comenzaron a publicar la serie.
, aparecido por primera vez el 12 de noviembre de ese año; comenzó recopilando historietas anteriores, antes de convertirse en una publicación general que acogía otras historietas, humor escrito y comentarios de actualidad en tono jocoso. El volumen de trabajo superó a Quinterno, y un equipo de artistas bajo su dirección se encargó del dibujo y coloreado de las historietas. Nacida como mensual, duplicó rápidamente su frecuencia de publicación, y pocos meses más tarde se editaba semanalmente. 
Con una tirada de hasta 300.000 ejemplares, constituía una de las más importantes publicaciones del mercado nacional. Para fin de 1937 se publicó el primer Libro de Oro de Patoruzú, una gruesa recopilación que pasaría a formar parte de los ritos navideños durante muchos años.
El 20 de noviembre de 1942, y a raiz de un viaje de Dante Quinterno a los estudios Walt Disney, se estreno Upa en Apuros, un corto (que no fue largo por lo dificil que era conseguir material en tiempos de la Segunda Guerra) donde Patoruzu tiene que salvar a su hermano Upa de las garras de Juaniyo. Se estreno junto con La Guerra Gaucha.
En 1992, irónicamente, el indio Patoruzú fue la mascota oficial de la conmemoración de los 500 años de la conquista de América.
Patoruzu llego hace 80 años para quedarse y evidentemente no piensa retirarse, que asi sea!
POR 80 MAS!!!!

17 de octubre de 2008
Los 110 Años de Caras y Caretas
El pasado 8 de Octubre la revista Caras y Caretas cumplió 110 años de vida. Desde su primer número en 1898 han salido miles de ediciones, millones de paginas fueron leídas por otro tanto de lectores. Por sus paginas pasaron dibujantes de la talla de Jose Maria Cao, Manuel Mayol y Hermenegildo Sabat (el abuelo del Menchi Sabat). Tambien conto con la colaboracion de escritores como Horacio Quiroga, Alfonsina Storni y Jorge Luis Borges entre otros grandes escritores argentinos.Recientemente salio un libro/revista escrito por Maria Seoane y Victor Santa Maria. En este ejemplar se retrataron los 110 años de vida de Caras y Caretas, con ilustraciones, fotos de la época y publicidades. Tiene entrevistas a Siulnas, Felipe Pigna (su actual director), Ana Maria Cao (nieta de Jose Maria Cao, una nota que no tiene desperdicio) y comentarios de Menchi Sabat, Carlos Nine, Rep y Andres Cascioli.
En la tapa y contratapa, se pueden apreciar los presidentes que se sucedieron desde 1898 hasta la actualidad,tambien artistas, deportistas y personalidades argentinas.
13 de octubre de 2008
Resultado de la encuesta ¿Qué personaje/tira te gusta más?
8 votos
4 votos
2 votos
1 voto
1 voto
1 voto
1 voto
19 de septiembre de 2008
HUMOR! Hoy: BUENOS AIRES EN CAMISETA (de Calé)
16 de septiembre de 2008
Gustavo Sala en Página12
GUSTAVO SALA, DIBUJANTE TITULAR DE FIERRO
“Mi estilo está en desarrollo”
Primero con Tiras para arriba y ahora con El baño, el dibujante que también publica en el Suplemento NO se hizo un lugar en el afecto de los lectores. “Lo que más me cuesta es saber qué quiero contar. Tanta libertad te puede volver loco”, dice.
Por Lautaro Ortiz
A poco de cumplir dos años de vida, quien se proponga hacer un
balance de esta segunda y exitosa etapa de Fierro deberá tener en cuenta un dato nada anecdótico: Gustavo Sala (historietista, guionista, dibujante, músico y actor) es el único titular indiscutible de la revista de historietas que edita PáginaI12. Nunca lesionado, cumpliendo con las exigencias de entrega, adaptándose a los espacios, el marplatense nacido en 1973 se convirtió desde la primera edición de Fierro –en noviembre de 2006– en número puesto. ¿La razón? Nadie lo sabe bien, pero todos sospechan que en sus personajes y situaciones (en cuatro cuadritos por tira Sala puede mostrar todos los rostros del humor gráfico) ya logró convertirse en marca indeleble de la historieta argentina. Pero no sólo esa titularidad hizo de Sala un imprescindible entre los lectores (tanto lo reclamaban que abandonó el formato de Tiras para arriba para encarar una historieta de mayor aliento, El baño), sino además su tira semanal Bife Angosto (sale los jueves en el Suplemento NO) y sus apariciones en la revista Barcelona que son seguidas por varios fans internautas. Todo eso complotó para que Divinsky (Ediciones de La Flor) se convenciera de publicar el segundo libro de Sala, Bife Angosto, con prólogo de Leo Maslíah, uruguayo perplejo ante “el mundo descarnado y descacharrante” que propone el marplatense.–¿Le gusta que definan su humor como absurdo?
–No estoy seguro, yo prefiero no definirlo. El término absurdo viene medio bastardeado, porque últimamente muchos creen que hacer algo “absurdo” es hacer cualquier cosa. En realidad es un poco así y un poco (bastante) no. Antes que absurdo, prefiero ser gracioso y contar algo.
–Consiguió lo que pocos: un estilo reconocible. ¿Cómo fue el proceso para llegar a que los lectores puedan decir sin temor a equivocarse “éste es Sala”?
–Cada dibujante sabe, en algún momento, qué cosas le salen mejor y para qué lado gráfico conviene ir. Con suerte, dedicación y laburo puede aparecer el “estilo”. En algunos casos aparece de pedo, espontáneamente. Otras veces sale a partir de las cosas que no sabemos dibujar o de las propias limitaciones. Doy ejemplos que se escuchan por la calle: “Miren, muchachos, ahí viene Gandulfo, ¡el dibujante que hace las dos manos izquierdas!”, o “¡Qué placer tener en este restorán a Balastro, el dibujante cuya figura humana es una mierda!”. Mi estilo está en pleno desarrollo, lo estoy alimentando con comida para vacas, se está poniendo gordo y fuerte. Ya van a ver cuando crezca...
–Y ese estilo también se alimenta de influencias.
–Sí, de muchos. De pendejo me volvía loco con Carlos Nine, después Robert Crumb, los dibujitos de Ren y Stimpy, El Niño Rodríguez, Dany The O, Pablo Fayó, Burns, Bagge y muchos otros. Pero hoy estoy a full con Mariano Grondona y Miguel Cantilo: ¡No se puede creer lo que dibujan esos hijos de puta!
–¿Cómo fue abandonar el formato tira (por pedido de los lectores de Fierro) y pensar una historia con mayor desarrollo como El baño?
–Muchas veces se me ocurren ideas que se pueden resolver en el espacio de una tira (unos cuatro cuadritos), es un formato lindo para trabajar, además es más fácil de publicar una tira en una revista, que una macrosaga de 700 páginas sobre la caída del Imperio Otomano. En un principio, cuando publicaba en Fierro Tiras para arriba, yo pensaba en historias de dos o tres páginas, pero terminaba usando las ideas para las tiras. Estoy mal acostumbrado a ese formato y me cuesta embarcarme en una historia larga. Me da mucha fiaca, quiero terminar lo antes posible para verlo impreso. El baño (la historia de un tipo que tiene ganas de cagar y nunca lo consigue) la pensé como una historieta unitaria y chau. Después surgió la idea de convertirla en serie. Lo que más me cuesta es saber qué carajo quiero contar. Tener tanta libertad te puede volver loco porque implica que tengan que suceder más cosas, que haya más personajes, situaciones y... contratar a Los Nocheros o Flaming Lips para que hagan la banda de sonido.
–Alguna vez comparó ese proceso con “pegar figuritas”. ¿Cómo es su forma de trabajo?
–Con El baño parto de una idea base y voy improvisando sobre la marcha, sabiendo de antemano con cuántas páginas cuento y hasta con cuántos cuadritos, pero sin saber cómo voy a terminar la historia. Si fuera un dibujante serio, bocetaría todo previamente y tendría todo calculado antes de empezar a trabajar con los originales, pero como no tengo paciencia empiezo derecho y que sea lo que dios quiera (cuando quiere). Este recurso loco y audaz termina haciéndome perder más tiempo que si hubiera tenido todo planificado y bocetado. Pero ya voy a aprender.
–¿Cuánto tiene que ver Humberto Miranda, dibujante que trabaja con usted poniéndole color a los trabajos?
–Es mi compañero de aventuras o mi esclavo, si se quiere. Siempre está y además se pone la camiseta. Nos juntamos en su casa, yo con los originales para Fierro, el suple NO o lo que sea y él pinta y... pone el agua para el mate. Se encarga de colorear mis páginas y enviarlas a los medios. Salen publicadas y todos felices. La magia de historieta... si es que existe.
–También trabaja de actor y guionista de espectáculos. ¿Cómo se complementan esas facetas?
–Sí, escribo los monólogos que forman parte de Afeitándose en Alemania, un espectáculo que hacemos los veranos con el actor Pablo Vasco. Y diría que el trabajo arriba del escenario se vincula bastante con el de dibujante, ya que muchas veces tengo que actuar los movimientos de los personajes antes de dibujarlos. A su vez, es totalmente distinto: arriba del escenario no hay tablero, lápices ni tinta china... por suerte, porque sería muy aburrido ir a un teatro a ver cómo un dibujante hace una página en vivo. ¿Cuánta gente puede llevar, por ejemplo, Horacio Altuna en el Maipo dirigido por Gerardo Sofovich?










